miércoles, 10 de enero de 2018


Tema 7: Teatro Nacionalista

Teatro Nacionalista


El teatro nacionalista, es una representación de las artes teatrales, interpretado por un país, un país que expone su valor cultural y ciudadano reflejando mediante los maravillosos actos teatrales y obras artísticas que enamoran al pueblo, el valor de la importancia de apostar por sí mismos y lo hermoso que puede llegar a ser la patria. Venezuela es un país en el cual el movimiento teatral es uno de los más importantes de Latinoamérica, llevando en alto el orgullo característico de una nación que apuesta por lo suyo en lo nacional e internacional. 

El teatro de Venezuela es uno de los más reconocidos a nivel internacional, no solamente por su antigüedad sino también por la calidad de sus espectáculos y de sus obras desde los primeros colonos que llegaron a este país, hasta las influencias de muchos inmigrantes. El teatro en Venezuela no empezó con la llegada de los españoles sino que ya había empezado desde la época de los aborígenes americanos, donde ellos realizaban demostraciones artísticas en diferentes escenarios, con la llegada de los españoles a tierras americanas, el teatro tuvo una gran evolución, especialmente a partir del siglo XVII. En base a esto, se busca propiciar un intercambio sobre la importancia de la investigación dentro del rescate de la memoria y la creación artística del teatro en lo cultural venezolano.

Mucho antes de que la tradición hispánica teatral llegara a Venezuela con el proceso de conquista y colonización, ya los indígenas que poblaban lo que actualmente corresponde a nuestro territorio desarrollaron algunas manifestaciones proto-teatrales o teatrales rudimentarias, tales como pantomimas y la representación simbólica de los fenómenos naturales.

Los primeros inicios del teatro en Venezuela fueron por el año 1600, cuando con la llegada de los españoles se realizaron las primeras representaciones teatrales, la mayoría de temática religiosa, en eso años fueron concedidas las primeras licencias para realizar obras de teatro en Caracas, los autores de dichas obras de teatro eran en su mayoría de origen español y tenían una proyección escenográfica muy barroca, después de que se hicieron las primera sobras teatrales, fue cuando empezó la expansión de estas expresiones culturales, ya que fueron muchos los locatarios que empezaron a desarrollar diferentes interpretaciones actorales en las fiestas religiosas, tomaban esa temática y dichas fechas porque eran más fácil que el público acudiera a ver las obras.

El teatro hispánico poco a poco fue introduciéndose en la venezolana colonial. En tal sentido, del 28 de junio de 1600 es la primera licencia conocida que permite la representación en Caracas de una comedia el día de Santiago Apóstol, actividad que paulatinamente se irá extendiendo hasta finales del siglo XVII y tomará mayor impulso en el siglo XVIII. En relación a los libros importados que llegaron desde la Península, figuraban algunas obras teatrales, generalmente del Barroco, de autores españoles o hispanoamericanos tales como Pedro Calderón de la Barca, Juan Pérez de Montalbán, Agustín Moreto, Juan Ruiz de Alarcón, Agustín Salazar y Torres, y Juana Inés de la Cruz. En cuanto a los lugares donde se celebraban las representaciones artísticas, tenemos que durante todo el siglo XVII y hasta que se construyó el Coliseo de Caracas a fines del siglo XVIII, la actividad teatral estuvo en manos de aficionados entusiastas, que se valían de las festividades religiosas, de la coronación de un monarca, de un matrimonio real, la creación de un virreinato; lo cual buscaba romper con la monotonía característica de la sociedad colonial. Aunque las plazas mayores eran los lugares escogidos al principio para la celebración de los actos teatrales, a mediados del siglo XVIII, se abrieron patios o corrales de comedias. Asimismo, en algunas mansiones particulares de la élite social y cultural se escenificaban piezas representadas por familiares y amigos para un auditorio selecto. A pesar de que las actividades abiertas no eliminaban las diferencias étnicas y sociales entre la población, las mismas funcionaban medios de homogeneización cultural y de transmisión de los valores de la sociedad hispánica y luego criolla.

A fines de 1766, o principios de 1767, se representan en Caracas las 2 primeras piezas que pueden atribuirse a un autor venezolano: el Auto Sacramental de Nuestra Señora del Rosario y la Loa. En ambas obras se podían apreciar la mezcla de elementos clásicos, hispanos, americanos, locales, sagrados y profanos, así como de personajes mitológicos y simbólicos que dialogan entre sí. Aunque se desconoce el nombre del autor de esta pequeña pieza, la misma responde al momento cuando a mediados del siglo XVIII llegaron a Venezuela, principalmente Caracas, La Guaira y Maracaibo, los primeros cuerpos regulares del ejército español, quienes contribuyeron a una mayor promoción de la afición por el teatro. No obstante, las representaciones teatrales fueron motivo frecuente de disputa entre el sector militar o civil y las autoridades eclesiásticas. En un dictamen de Carlos III, recibido en Caracas en 1777, se establecía que residía en la autoridad seglar la decisión sobre la representación o no de determinadas obras dramáticas.

En 1784 se inaugura el primer Coliseo de que dispone la ciudad de Caracas, construido por orden del brigadier Manuel González Torres de Navarra, gobernador y capitán general. Este primer Coliseo estuvo ubicado entre las esquinas del Conde y Carmelitas y tenía una capacidad para 1.500 espectadores. En sus instalaciones actuó la primera actriz venezolana de que se tiene conocimiento: Ana María Pinelo, nativa de La Guaira. Posteriormente, a raíz de la Conspiración de Gual y España (1797) las autoridades españolas, comenzaron a seguir de cerca todas las representaciones dramáticas, con el objeto de evitar cualquier brote revolucionario.

El Coliseo de Caracas fue destruido por el terremoto de marzo de 1812, quedando suspendidas totalmente las actividades teatrales durante la Guerra de Independencia. Las representaciones dramáticas fueron en cierta medida sustituidas por actos cívicos y las entradas triunfales en las ciudades, así como por la realización de cuadros vivos con figuras simbólicas. 

Después de la batalla de Carabobo y la consiguiente liberación de la capital, el empresario Ambrosio Cardozo mandó a edificar en 1822 un segundo teatro en terrenos de su propiedad ubicados entre las esquinas del Chorro y Las Sanabrias (hoy llamada Coliseo), el cual se convirtió inmediatamente en el principal centro de diversiones de la capital. Entre las primeras obras que se presentaron en este escenario se encuentra el sainete criollo El café en Venezuela de Isaac Álvarez Deleón. Años más tarde, a partir de 1835 y hasta finales del siglo XIX florecieron más de 40 pequeños teatros ocasionales y permanentes en Caracas, a la vez que se registró la llegada de compañías europeas atraídas por la afición teatral de los caraqueños.

El 23 de octubre de 1854 se inaugura en la capital de la República, el teatro Caracas, lo cual constituyó en un gran acontecimiento para la época. Para esta ocasión fue presentada la opera Ernani, de Giuseppi Verdi. En las décadas siguientes lo visitaron numerosas compañías, entre ellas la de la actriz Adela Robreño, llamada "la perla del teatro de las Antillas", en tiempos del mariscal Juan Crisóstomo Falcón, a mediados de 1860. También en el teatro Caracas fue estrenada en 1873 la primera ópera nacional llevada a escena, Virginia. Durante este tiempo la crítica teatral se difundió extensamente en periódicos como el Diario de Avisos y Semanario de las Provincias y El Porvenir, ambos de Caracas. En términos generales, la misma consistía en una amplia gama de conceptos, desde los comentarios más o menos bien documentados hasta aspectos referidos a la crónica social o a detalles del vestuario.

Entre 1870 y 1888, período en el que dominó el escenario político Antonio Guzmán Blanco, se llevaron a cabo numerosas representaciones teatrales: comedias, zarzuelas, operas, sainetes. Asimismo, la inauguración en este lapso del teatro Guzmán Blanco (o Municipal), en enero de 1881, con El Trovador, de Verdi, le da un nuevo impulso a la afición a las representaciones dramáticas. Además de Caracas, en la segunda mitad del siglo XIX se construyeron edificaciones en otras ciudades. En Maracaibo, el teatro abre sus puertas en 1883; el de Puerto Cabello se inaugura en 1886 y el de Valencia lo tendrá en 1894. En el teatro Guzmán Blanco (Municipal) de Caracas, invitada especialmente por el presidente Joaquín Crespo, dará varios conciertos en 1885 y 1886 la pianista venezolana Teresa Carreño.

A fines del siglo XIX, pese a las dificultades económicas y políticas experimentadas por Venezuela, se siguieron presentando obras teatrales de autores nacionales o activos en nuestro país tales como Casto Ramón López, Vicente Micolao Sierra, Felipe Esteves, Octavio Hernández, Eduardo Gallegos Celis

En definitiva, el sainete característico del teatro criollo del siglo XIX continuará en el siglo XX, pero influenciado por otras tendencias artísticas.

El teatro es sin duda alguna, un arte, y así lo evidencian las expresiones "Arte dramático" y "Arte escénico", que son otras formas de referirse a esta manifestación cultural

En la actualidad los espectáculos del Teatro cuenta con su cartelera electrónica por internet ya que una empresa, Al Teatro Si! Una iniciativa que nace de 3 caraqueños aficionados al teatro y ligados al ámbito de comunicación digital y social web que busca agrupar e impulsar en un website toda la "movida" teatral de Caracas bajo un formato visual innovador adaptado a las tendencias actuales de comunicación 2.0. Queremos y buscamos el intercambio de ideas y opiniones entre promotores y aficionados.

El movimiento teatral venezolano es uno de los más importantes de Latinoamérica. Las obras de dramaturgos como Rodolfo Santana, José Ignacio Cabrujas, Edilio Peña, Isaac Chocrón, Román Chalbaud, Mariela Romero, son representadas con frecuencia en el exterior.

El teatro venezolano, al igual que toda la cultura en el país, atraviesa un momento crítico y sumamente difícil. Es grave, porque no es una crisis creativa sino una crisis de una nación que está revuelta, en la que el nivel de incertidumbre es muy alto. El papel que le corresponde al teatro es el de tratar de interpretar esa crisis. Corresponde al teatro venezolano interpretar ese inconsciente colectivo, o consciente colectivo. Le toca al teatro venezolano hablar de lo que pasa hoy en día. Es en este aspecto que uno siente que al teatro venezolano actual le ha quedado grande la situación del país. El Estado está empezando a conducir al teatro hacia una zona e intenta que la gente haga un teatro que se identifique con sus lineamientos. Pero las artes no están para eso, las artes están para identificarse con el punto de vista más riesgosamente libre que pueda haber. El problema es que el teatro venezolano dejó de correr riesgos. Y tiene que correr riesgos estéticos, políticos y sociales para afrontar lo que ocurre.

                           

                                                  (Teatro Nacional de Caracas)



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